En el panorama financiero contemporáneo, pocas rivalidades han asumido un carácter tanto simbólico como la entre $BTC e oro. Por un lado está el metal precioso que desde hace milenios representa una reserva de valor confiable, mientras que por otro lado está el activo crypto que se ha convertido en la bandera de una nueva finanza descentralizada.
Aparentemente distantes, los dos instrumentos se han encontrado casi desde el principio comparados en el terreno de los “bienes refugio”, pero los últimos meses han mostrado que esta analogía, tan seductora como simplificada, está hoy particularmente bajo presión.
Octubre de 2025, de hecho, ha sido un mes revelador desde este punto de vista. Mientras el oro registraba una de sus mejores performances mensuales, con un +10% en menos de cuatro semanas, Bitcoin perdía terreno, cerrando en negativo aproximadamente un 6%. Pero también el oro ha revelado no ser ajeno a la volatilidad, con correcciones diarias nunca antes vistas.
Y hay un dato sorprendente: aquel por el cual la correlación entre los dos activos ha caído casi a cero, situándose alrededor de 0,1. Este valor señala un desalineamiento casi total entre las dos curvas de precio, desmintiendo la idea (cultivada por muchos partidarios crypto) de que Bitcoin represente el “oro digital”.
