Muchas personas entran a algo sin leer nada. Después, cuando no les funciona, reclaman como si el error fuera externo. Casi nunca revisan antes. Siempre se quejan después.
Hay un patrón que se repite más de lo que parece. No se revisa nada, algo falla, y enseguida se dice que “no sirve”. El problema es que, al repetir el mismo comportamiento, el resultado casi nunca cambia. Reconocer el patrón es el primer paso para romperlo.
El costo aparece cuando la posición dura más de lo previsto. No fue un error de dirección: fue tiempo adicional acumulando fricción. A partir de ahí, la operación deja de depender del movimiento y pasa a depender del desgaste.