A menudo, desde la comodidad de Europa o Estados Unidos, olvidamos que una comisión de transacción (gas fee) de $3 o $5 puede representar el presupuesto de comida de un día entero para una familia en un mercado emergente.
La narrativa de "Bank the Unbanked" (bancarizar a los no bancarizados) ha sido secuestrada por redes que se han vuelto elitistas. Si enviar $20 a un familiar en otro país cuesta $4 en comisiones de red, la criptografía ha fallado en su misión principal. Hemos replicado las barreras de Western Union, pero con una tecnología más compleja.
Aquí es donde mi análisis sobre @undefined se centra en su potencial demográfico, no solo tecnológico.
Plasma ataca el problema raíz de la adopción en el "Sur Global": el coste marginal de la transacción. Al ofrecer una infraestructura donde las tarifas son fracciones de centavo, @Plasma reabre la puerta a las remesas reales y a la economía diaria. No estamos hablando de comprar NFTs de monos aburridos; estamos hablando de un comerciante en Latinoamérica o el Sudeste Asiático que necesita pagar a un proveedor o recibir un pago internacional sin perder el 10% de su margen en el proceso.
La verdadera "masa crítica" de usuarios no vendrá de Wall Street, vendrá de las economías en desarrollo que necesitan una alternativa al dinero fiat inflacionario. Pero esa masa crítica es extremadamente sensible al precio. Solo una red que garantice tarifas cercanas a cero puede capturar ese mercado de miles de millones de usuarios.
El valor del token $XPL en este escenario se basa en el volumen masivo. Es la apuesta por ser la infraestructura base de las micro-finanzas globales.
Mi tesis es que el próximo ciclo alcista no será liderado por la especulación financiera compleja (DeFi para ricos), sino por la utilidad de pagos en el mundo real. Y en esa carrera, la eficiencia de costes de Plasma es su mayor ventaja estratégica (y ética).
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