Walrus y la continuidad después del fallo:
En la mayoría de protocolos, un fallo grave implica algo más que downtime: significa perder contexto. Estados incompletos, historiales fragmentados, relaciones económicas rotas y usuarios obligados a empezar otra vez. Con una capa de datos persistente, el recovery cambia de naturaleza. La aplicación puede detenerse, migrar o ser redeployada, pero su memoria operativa permanece intacta. El sistema no se reconstruye: se reconecta a su propio pasado verificable.
Esto convierte las fallas en eventos técnicos, no en reinicios económicos.

