Los mercados han sido inusualmente volátiles últimamente, con el oro y la plata haciendo movimientos bruscos e inesperados. La turbulencia no se limitó a los metales, ya que el mercado de criptomonedas también sintió la presión. Hay una sensación de que estos movimientos no son aleatorios y que algo más profundo se está desarrollando.
Un gran choque vino de Shenzhen, donde una conocida plataforma de comercio de oro y plata colapsó. Se cree que alrededor de 133 millones fueron tomados por especuladores que desaparecieron, dejando a los inversores minoristas con grandes pérdidas y sin una forma clara de recuperar sus fondos.
Al mismo tiempo, el apalancamiento en el mercado de metales aumentó. Los comerciantes se lanzaron agresivamente a posiciones largas y cortas, creando oscilaciones extremas en los precios. Aquellos que captaron la caída temprano probablemente obtuvieron ganancias significativas, mientras que otros fueron forzados a salir.
La Reserva Federal, mientras tanto, dejó las tasas de interés sin cambios, exactamente como se esperaba. Aunque esta decisión no sorprendió a nadie, también fracasó en estabilizar el sentimiento del mercado.
Lo que está cambiando ahora es la percepción. El oro y la plata ya no se tratan como refugios seguros automáticos, y el capital parece estar rotando. Muchos inversores están desviando su atención hacia las criptomonedas, buscando oportunidades de compra en las caídas. Algunos creen que el próximo gran ciclo alcista podría comenzar en 2026, con las monedas meme nuevamente liderando la carga.
La pregunta ahora es simple: ¿es este el momento adecuado para comenzar a promediar, o el mercado se está preparando para otra caída?
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