Esta vez, la reunión del FOMC de enero no fue un giro repentino hacia una postura más agresiva, sino más bien Powell estaba haciendo algo: recuperar la ilusión del mercado, pero sin atreverse a frenar del todo.
Las tasas de interés se mantuvieron sin cambios, pero él dejó claro que la rebaja en marzo no es el escenario base.
Esta declaración no busca provocar un colapso del mercado, sino advertir al mercado que no celebre demasiado pronto.
La inflación ha disminuido, es cierto, pero el empleo sigue siendo demasiado fuerte; lo que más teme la Fed ahora es soltar las riendas demasiado pronto y reactivar la inflación.
Lo interesante está en la liquidez.
Esta vez, no enfatizó tanto lo severo que debe ser el QT, sino que comenzó a hablar de cómo hacer que el balance general sea 'más flexible'.
En otras palabras: las tasas pueden ser altas, pero el sistema bancario no puede quedarse sin dinero.
La Fed ahora teme más a la escasez de dinero que a la inflación.
En cuanto al cierre del gobierno, él también fue muy claro.
Eso no es algo que la Fed pueda resolver, pero si realmente provoca pánico en el mercado, el primer paso de la Reserva Federal será estabilizar la liquidez, no bajar las tasas inmediatamente para salvar el mercado de valores.
Al mirar el panorama global, se ve más claro.
Japón está aumentando las tasas, el yen está en retirada, la liquidez global en realidad es ajustada.
Powell enfatiza la flexibilidad en este momento, en cierta medida, está dejando una salida al mercado.
En resumen:
Lo que dice suena más agresivo, se dirige al mercado.
El dinero se maneja con mucha cautela, es para el sistema.
