El sueño literalmente limpia el cerebro.
Durante el sueño profundo, el espacio intercelular en el cerebro se expande aproximadamente un 60% en comparación con la vigilia.
Esto facilita la circulación del líquido cefalorraquídeo, que penetra más profundamente en los tejidos y elimina los desechos metabólicos acumulados durante el día, incluidos los beta-amiloides, relacionados con el riesgo de enfermedad de Alzheimer.
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