El presidente Donald Trump ha señalado un cambio importante en la doctrina económica de EE. UU.: los aranceles ya no son una herramienta de negociación, ahora son una arma económica permanente. Su mensaje es claro: la era de los déficits comerciales, las importaciones baratas y la industria externalizada está llegando a su fin.
Bajo la visión de Trump, los altos aranceles obligarán a las empresas a traer de vuelta la manufactura a EE. UU., revivir empleos locales y restaurar la soberanía económica. Los partidarios lo llaman una estrategia de fuerza: proteger la industria local, reequilibrar los flujos comerciales globales y remodelar la posición de América en la economía mundial.
Pero los mercados ya están reaccionando. Las crecientes tensiones comerciales han empujado a los inversores a un modo de aversión al riesgo, provocando ventas en acciones y criptomonedas. Bitcoin y las altcoins permanecen altamente sensibles a los choques macroeconómicos, y monedas como $STX , $FOGO y $AXS ahora están siendo observadas de cerca mientras los comerciantes se reposicionan para la volatilidad.
Esto no es solo política: es un reinicio económico global en movimiento.
Las guerras comerciales son reales. Los aranceles han vuelto. Y la economía mundial está entrando en una nueva fase de incertidumbre.
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