
En los últimos meses, los países que componen el BRICS (Brasil, China, Rusia, India, Sudáfrica y otros miembros asociados) han intensificado discusiones e investigaciones sobre mecanismos financieros que reduzcan la dependencia del dólar en las transacciones internacionales. Este movimiento ha sido analizado por especialistas en economía global como parte de esfuerzos de dedolarización y fortalecimiento del comercio intra-bloque.
Uno de los proyectos más comentados recientemente es la creación de una unidad de cuenta digital llamada “The Unit”, un instrumento que podría ser utilizado para la liquidación de comercio entre los países miembros. Esta iniciativa, lanzada como piloto, combina una cesta de monedas del BRICS con respaldo en oro y fue diseñada para explorar alternativas al papel predominante del dólar en pagos transfronterizos.
Paralelamente, los BRICS han desarrollado un sistema de pagos propio llamado BRICS Pay, cuya propuesta es facilitar transferencias utilizando monedas locales de los países, reduciendo costos y exposición a las sanciones de sistemas financieros occidentales como el SWIFT.
Expertos internacionales destacan que, aunque estas iniciativas representan pasos importantes hacia una arquitectura financiera más independiente, aún no implican que el dólar haya sido reemplazado o que una moneda global de los BRICS esté en circulación abierta. La complejidad de establecer un nuevo estándar monetario global y la profunda liquidez del dólar mantienen su posición dominante a corto plazo.
Este conjunto de iniciativas señala un intento de flexibilizar la dependencia de las economías emergentes respecto al dólar estadounidense, con impactos potenciales a largo plazo para el sistema financiero global, aunque el escenario de una 'amenaza inmediata' al dólar como reserva global siga siendo incierto.



