El mercado de criptomonedas tuvo un fuerte impulso tras la publicación de los datos del IPC estadounidense de diciembre, que muestran que la inflación se ha estabilizado alrededor del 2,7%. Este dato refuerza la expectativa de que la Reserva Federal podría comenzar a considerar una reducción de las tasas de interés en el futuro si el crecimiento económico se ralentiza, y precisamente esta expectativa ha desencadenado una ola de compras en activos de riesgo como las criptomonedas.
Inmediatamente después de la publicación del IPC, la capitalización de mercado de las criptomonedas aumentó cerca del 5%, alcanzando aproximadamente 3,25 billones de dólares estadounidenses. Bitcoin rápidamente superó nuevamente la barrera de los 96.000 dólares, mientras que Ethereum y muchas otras altcoins subieron simultáneamente, reflejando la vuelta del sentimiento de riesgo (risk-on) cuando los inversores anticipan un entorno monetario menos estricto.
En detalle, el CPI de diciembre aumentó un 0,3% respecto al mes anterior y se mantuvo en un 2,7% anual, mientras que el CPI subyacente se situó en un 2,6%. La inflación ya no disminuye rápidamente, pero se ha estabilizado alrededor del objetivo de la Fed. La presión de precios sigue proveniendo principalmente de la vivienda y los servicios, mientras que la energía ya no es un factor que reduzca la inflación como antes. Esto mantiene a la Fed cautelosa, pero también les deja más margen para considerar una relajación si la economía se debilita.
Los inversores están cada vez más convencidos de que el ciclo de apriete monetario ha llegado a su etapa final, y el año 2026 podría presenciar un giro en la política hacia una dirección más suave.
Esto es especialmente importante para las criptomonedas, ya que Bitcoin y el mercado de activos digitales están actualmente más ligados que nunca al flujo de capital macroeconómico. La creciente participación de instituciones a través de ETF, mercados derivados y estrategias de trading basadas en datos económicos hace que Bitcoin reaccione muy sensible a los índices de inflación (CPI), los rendimientos de bonos y las expectativas de tipos de interés. Cuando la inflación se estabiliza cerca del objetivo de la Fed, el mercado suele anticipar una reducción en los rendimientos de bonos, una menor tensión en liquidez y una tendencia del capital a buscar activos de mayor riesgo, entre los que se incluyen las criptomonedas.
Desde el punto de vista técnico, el rebote tras el CPI también tiene una connotación positiva. En el marco de 12 horas, la capitalización total del mercado ha superado la zona de resistencia a corto plazo y los indicadores de momentum como el MACD han pasado a positivo, lo que indica que la tendencia alcista se está reestableciendo. Este no es un optimismo aleatorio, sino una reacción fundamentada por la reevaluación del mercado del entorno monetario futuro.
En resumen, el CPI de diciembre no indica que la inflación haya sido completamente controlada, pero sí es suficiente para que el mercado comience a valorar la posibilidad de un giro de la Fed en 2026, un factor histórico que siempre ha sido favorable para Bitcoin y el mercado de criptomonedas.


