La mayoría de los debates sobre la industria de la criptografía giran en torno a la novedad, la velocidad o la narrativa. @Dusk pertenece a una categoría completamente diferente. Fundado en 2018, es una blockchain de primera capa diseñada específicamente para escenarios financieros regulados, donde la privacidad y la auditoría deben coexistir, en lugar de ser mutuamente excluyentes. Su arquitectura modular está orientada a aplicaciones de nivel institucional, DeFi regulado y la tokenización de activos del mundo real, no superpuesta sobre una infraestructura pública, sino diseñada desde el principio teniendo en cuenta estas restricciones.
Esta tecnología puede considerarse "tecnología aburrida", pero la mejor de todas. Al igual que los protocolos subyacentes de internet, las redes urbanas de alcantarillado o los sistemas de carreteras, la infraestructura pasa desapercibida cuando funciona correctamente, pero es crucial. Nadie aplaude al sistema de alcantarillado, pero una ciudad no puede funcionar sin él. Lo mismo ocurre con la infraestructura financiera: cuanto menos visible es, más necesita ser estable y confiable. Dusk se centra en resolver un problema concreto y difícil: lograr confidencialidad, cumplimiento normativo y verificabilidad dentro del mismo sistema, algo que la mayoría de las blockchains no pueden hacer estructuralmente.
Proyectos como Dusk no triunfan por ser modernos o populares. Triunfan por su fiabilidad a largo plazo, eficiencia y precisión. Si Dusk tiene éxito finalmente, no será por la atención mediática ni por el impulso a corto plazo, sino porque las instituciones pueden confiar en él, día tras día, para hacer bien una tarea poco glamorosa pero esencial, sin cometer errores.

