Un tribunal británico condenó a Martyna Ogonowska, de 18 años, a cadena perpetua por apuñalar a su agresor en defensa propia. El juez reconoció que fue agredida sexualmente, pero la consideró responsable por matar a su atacante. Su condena fue posteriormente reducida a 17 años. Su inocencia se perdió y ahora su juventud le ha sido arrebatada por un sistema legal corrupto.