El Foro Económico Mundial en Davos 2026 llega en un momento en que la confianza global es frágil y el consenso es más difícil de fabricar que nunca. Mientras que los temas oficiales enfatizan la cooperación, la resiliencia y el crecimiento sostenible, el tono subyacente este año es inconfundible: el sistema global está siendo sometido a pruebas de estrés desde todas las direcciones.
La fragmentación política, el reajuste comercial y la presión inflacionaria persistente dominan las discusiones a puerta cerrada. Los gobiernos están priorizando cada vez más la estabilidad interna sobre la eficiencia global, mientras las corporaciones recalibran las cadenas de suministro no para la optimización de costos, sino para la supervivencia geopolítica. La era de la globalización sin fricciones ya no es una suposición básica; es una referencia histórica.