En 2013, un hombre llamado James Howells de Newport, Gales, tiró accidentalmente un disco duro que contenía 7.500 bitcoins. En ese momento, el valor de los bitcoins era relativamente bajo, por lo que no fue una preocupación inmediata. Sin embargo, en 2017, cuando el precio de los bitcoins superó los 19.000 dólares, Howells se dio cuenta del enorme error que había cometido. ¡Sus bitcoins perdidos ahora valían más de 100 millones de dólares!
El disco duro había acabado en un vertedero local, enterrado bajo miles de toneladas de basura. Desesperado por recuperar su fortuna, Howells se puso en contacto con el ayuntamiento local y solicitó permiso para excavar el vertedero en busca de su tesoro digital. A pesar de haber ofrecido una parte de la fortuna recuperada al ayuntamiento y a los inversores, su solicitud fue denegada en repetidas ocasiones debido a cuestiones medioambientales y legales.