Los sistemas silenciosos revelan más verdad que los ocupados.
Cuando la actividad es alta, los incentivos se alinean naturalmente. Cuando la atención disminuye, el diseño comienza a importar. Walrus está construido para esa segunda fase donde la coordinación se debilita, el uso se reduce y la fiabilidad tiene que sobrevivir sin urgencia.
Ahí es donde la infraestructura gana confianza.



