Los informes sugieren que Donald Trump está considerando medidas económicas drásticas contra las naciones de Oriente Medio que se oponen a una posible acción militar de EE. UU. e Israel dirigida a Irán.
La propuesta incluye aranceles del 100%, congelación de activos y restricciones financieras, señalando un cambio drástico hacia la coerción económica como una arma geopolítica principal.
Según las primeras evaluaciones, se espera que los EAU y Jordania se alineen con Washington, mientras que Arabia Saudita, Catar, Türkiye y Pakistán probablemente resistirán.
Esta división podría fracturar alianzas de larga data y redibujar la dinámica de poder regional casi de la noche a la mañana.
Los mercados ya están nerviosos. Tal movimiento podría desencadenar picos agudos en los precios del petróleo, volatilidad en las divisas, flujos comerciales interrumpidos y un sentimiento de aversión al riesgo en las acciones globales y criptomonedas.
Las naciones importadoras de energía sentirían una presión inmediata, mientras que los exportadores podrían ver repentinamente beneficios seguidos de inestabilidad.
En resumen: esto representa una nueva doctrina de proyección de poder que refuerza la alineación geopolítica a través de la fuerza económica. Un error de cálculo podría enviar ondas de choque a través de los mercados globales, la seguridad energética y la estabilidad internacional.

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