El almacenamiento descentralizado de Walrus ha sido tratado principalmente como una característica de soporte, algo que se conecta después de que el sistema principal ya está construido. Walrus invierte esa idea. En lugar de tratar el almacenamiento como un pensamiento posterior, lo coloca en el centro del diseño.
Ejecutándose en Sui, el protocolo Walrus adopta un enfoque diferente al separar claramente los datos de la ejecución. Utiliza almacenamiento de blobs combinado con codificación de borrado para que grandes cantidades de datos no tengan que competir con las transacciones en la capa principal de ejecución. El resultado es menos congestión en la cadena, menor presión sobre el espacio en bloque y almacenamiento que se mantiene descentralizado y resistente a la censura. No es un cambio ruidoso o llamativo, pero aborda directamente un problema con el que muchas redes luchan silenciosamente.
He visto muchas cadenas presumir sobre el rendimiento de transacciones, solo para chocar contra una pared cuando los costos de almacenamiento se disparan sin control. A menudo es ahí donde los casos de uso del mundo real comienzan a desmoronarse. Walrus no está afirmando que mágicamente solucionará todos los problemas relacionados con incentivos o gobernanza, y esa honestidad importa. Lo que destaca es que los desarrolladores ya están experimentando con él para cargas de trabajo reales, no solo demostraciones o pruebas de concepto.
A medida que las aplicaciones descentralizadas avanzan más allá de simples experimentos y comienzan a atender a usuarios reales con necesidades de datos significativos, la infraestructura debajo de ellas tiene que evolucionar. Soluciones como Walrus pueden no acaparar titulares, pero podrían convertirse en la capa que finalmente haga que las aplicaciones descentralizadas sean prácticas a gran escala.


