Por qué me importa más cómo envejecen los sistemas que cómo se lanzan

Las fases de lanzamiento mienten.

Todo parece saludable al principio. La participación es alta. Los incentivos se sienten generosos. Todos están prestando atención. Los paneles de control son verdes, y la gobernanza se siente receptiva. La mayoría de los sistemas están diseñados para brillar en ese momento.

Lo que más me interesa es lo que sucede después de que esa fase termina.

Los sistemas envejecen. La atención se diluye. El uso se vuelve desigual. Algunos componentes se actualizan, otros son olvidados. Es entonces cuando se ponen a prueba las suposiciones de diseño, no durante la ventana de lanzamiento.

Walrus parece haber sido construido pensando en el envejecimiento. No asume que las mismas personas permanecerán involucradas para siempre. No depende de la actividad constante para seguir siendo coherente. Acepta que largos períodos de silencio son normales, no un signo de fracaso.

Lo que me llama la atención es cuán poco drama parece requerir el sistema para seguir funcionando. La recuperación es rutinaria. Las transiciones de gobernanza son deliberadas. Los datos no dependen de un contexto frágil para seguir siendo utilizables. Nada de esto asume condiciones perfectas.

Eso me da más confianza que métricas rápidas o tracción temprana jamás podrían.

He visto demasiados proyectos decaer en silencio porque nadie planeó para los años después de que la emoción se desvaneció. Walrus no parece estar tratando de ganar la semana de lanzamiento. Parece que está tratando de seguir teniendo sentido años después.

En infraestructura, esa es la mentalidad que suele sobrevivir.

#walrus $WAL @Walrus 🦭/acc