La privacidad en los mercados regulados no se trata de ocultar actividades; se trata de proteger el comportamiento del mercado. Las instituciones no temen las auditorías; temen el front-running, la señalización y la filtración de estrategias. Dusk está diseñado en torno a esta realidad. Las operaciones se ejecutan de manera confidencial, los detalles sensibles permanecen privados y el cumplimiento se hace cumplir a través de reglas verificables. Cuando es necesario, los reguladores pueden auditar sin obligar a que todo se haga público. Ese equilibrio—privacidad por defecto, prueba cuando se necesita—es lo que convierte a Dusk en una verdadera infraestructura financiera.