El riesgo geopolítico ha vuelto a estar en el centro de atención.
El presidente Donald Trump ha escalado la retórica hacia Irán una vez más, mientras que los informes confirman un importante aumento militar de EE. UU. en Oriente Medio, incluyendo el despliegue del grupo de portaaviones USS Abraham Lincoln y activos navales de apoyo. El mensaje es inconfundible: la disuasión se está reforzando con fuerza.
Los mercados están respondiendo rápido. El capital está rotando agresivamente hacia refugios seguros duros a medida que los inversores reducen su exposición a activos de riesgo. El oro ha superado los $4,960, mientras que la plata ha superado los $99.5 — niveles históricos que subrayan cuán defensiva se ha vuelto la posición.
La pregunta clave ahora no es por qué se movieron los precios, sino qué están señalando.
¿Es esta una prima a corto plazo por la incertidumbre geopolítica — o la fase temprana de una revalorización estructural impulsada por el aumento del riesgo de conflicto, la inestabilidad fiscal y la disminución de la confianza en los sistemas fiduciarios?
Cuando los metales preciosos se mueven tan rápido y tan lejos, rara vez se trata solo de titulares. Se trata de confianza.

