Trump afirmó que EE. UU. atraviesa uno de los cambios económicos más rápidos de su historia. Sostuvo que la inflación ya está controlada, con un crecimiento fuerte que supera las previsiones internacionales.
En materia de energía, destacó la producción récord de gas, el impulso a la energía nuclear y la posibilidad de acceder a grandes reservas de petróleo. Su mensaje fue que la energía barata fortalece la economía, reduce la inflación y aumenta el poder global del país.
Sobre Europa, fue crítico. Señaló que las políticas energéticas verdes y la migración han encarecido la electricidad y debilitado al continente, marcando un contraste con la autosuficiencia energética de EE. UU.
Respecto a los mercados, minimizó las caídas bursátiles y aseguró que las políticas favorecerán el crecimiento de los activos financieros.
En política monetaria, dejó claro que busca tasas de interés más bajas y sugirió cambios en la Reserva Federal, anticipando una postura más favorable al crecimiento económico.
Sobre criptomonedas, indicó que se aproxima una regulación clara y que el sector ya es relevante a nivel político y estratégico.
En cuanto a la OTAN, cuestionó el costo que asume EE. UU. y dejó entrever que las alianzas serán cada vez más transaccionales.
Finalmente, habló de Groenlandia como un activo estratégico clave para defensa, recursos y control del Ártico, planteando negociaciones para su adquisición y mostrando un regreso a la lógica del poder territorial.
En conjunto, el discurso proyecta una visión de EE. UU. como potencia energética, financiera y geopolítica dominante, con implicaciones directas para Europa, los mercados y los activos digitales como #BTC #ETH y #SOL
