En los últimos meses, se puede notar un cuadro curioso: Donald Trump hace declaraciones llamativas regularmente sobre México, China, aranceles, la Reserva Federal, el dólar, pero el mercado o reacciona débilmente o las ignora por completo. No hay colapsos, ni giros sostenidos, ni cambios de tendencia.

La razón es simple: el mercado ya no reacciona a las palabras, reacciona a las acciones y a la liquidez.

Durante el primer mandato presidencial de Trump, de 2016 a 2020, la situación era diferente. Cualquier declaración suya se percibía como una posible solución. El efecto de novedad, la incertidumbre y la falta de preparación de los mercados hacían que los titulares fueran un potente impulsor. Pero a lo largo de los años, el mercado se ha adaptado. La retórica de Trump se ha vuelto predecible, y por lo tanto, menos significativa.

Hoy en día, el mercado es ante todo algoritmos, fondos y modelos institucionales. No comercian con emociones y entrevistas. Les interesan las tasas de la Reserva Federal, la inflación, la masa monetaria, la liquidez y las decisiones reales. Mientras las palabras no vayan seguidas de decretos firmados, cambios en políticas o acciones concretas, el mercado no cambia de dirección.

Eso no significa que no haya reacciones en absoluto. Las declaraciones de Trump a menudo generan picos de volatilidad a corto plazo: spikes, barridos de stops, movimientos bruscos intradía. Pero, después de unas horas, el precio generalmente vuelve a su rango anterior. No es una tendencia, es recolección de liquidez.

Es importante entender lo principal: ningún político puede cambiar el mercado solo con palabras. Los verdaderos movimientos se forman no en los titulares, sino en el balance de dinero, tasas de interés y ciclos económicos.

La conclusión es simple: Trump hoy no es un impulsor del mercado, sino una fuente de ruido. No se puede ignorarlo por completo, pero construir decisiones comerciales basadas en sus declaraciones significa caer nuevamente en la trampa de la multitud. Puede realizar su propia investigación y asegurarse de que últimamente el mercado ha comenzado a reaccionar a sus acciones reales. Además, creo que Trump está jugando con el comercio de información privilegiada. Muchos de sus amigos y conocidos están ganando junto a él en el mercado.