Las personas que pueden ganarse la vida a través del trading no se destacan por lo brillante que son los números de su cuenta, sino por una calma casi apática.

No se acelera el corazón por cuánto se ganó en una operación, ni se pasa la noche en vela por una pérdida momentánea. El mercado sube y baja como las mareas; tú estás en la orilla, sabiendo cuándo debes agacharte a recoger conchas y cuándo debes retirarte a un lugar más alto. Ya no te dejas llevar por cada movimiento de las velas, ni te apresuras a probarle a alguien "puedo hacerlo".

Antes también soñaba con "multiplicar mi capital en una operación", pero luego comprendí que obtener ganancias estables nunca depende de unas pocas operaciones exitosas, sino de la resiliencia para atravesar períodos difíciles. Cuando sufrí tres pérdidas consecutivas, pude revisar la estrategia y ajustar la posición como de costumbre, en lugar de aumentar la apuesta por orgullo; cuando la curva de la cuenta estuvo en el suelo durante medio mes, seguí ejecutando cada operación según lo planeado, esperando pacientemente la recuperación de la tendencia. Detrás de esos números que suben lentamente se oculta la confianza de "puedo permitirme perder" y la determinación de "puedo aguantar".

Más importante aún, tienes claro de dónde provienen las ganancias en tu cuenta: no es por un golpe de suerte, sino por un conjunto de reglas que se han probado cientos de veces: cuándo abrir una posición, cuánto aumentar la posición, dónde establecer el stop-loss y el take-profit, con la misma meticulosidad con que un agricultor cuida su campo. Así que, sin importar lo caótico que esté el mercado, puedes decir "puedo sobrevivir", porque lo que te sostiene es el método, no la suerte.

Desde hace tiempo no considero que esta profesión sea sinónimo de "trabajo freelance". Sé que es dura: desvelarse observando el mercado estadounidense, la frustración de las pérdidas consecutivas, la soledad de analizar en solitario. Pero este sufrimiento se ha vuelto cotidiano, como un agricultor que se ha acostumbrado al viento y al sol. No es que no sea duro, es que he aceptado este camino y confío en que puedo seguir adelante.

Cuando todas las fantasías sobre el trading se convierten en "hago lo que debo hacer", y cuando la comprensión puede sostener cada ejecución de manera estable, realmente puedes ganarte la vida con ello. En este estado no hay leyendas, solo la solidez de "hacer una cosa a fondo".