Es interesante que estemos por encima de los niveles de septiembre, octubre y noviembre, mientras que la mayoría de las shitcoins están muy por debajo de esos valores.
Este impacto tóxico proviene de la inflación descontrolada de nuevos tokens, impulsada por desbloqueos interminables y la aparición de nuevos proyectos multimillonarios.
Ejemplos recientes incluyen el token “Trump” de 4 mil millones de dólares y el token “Melani” de 1 mil millones de dólares, junto con “Pengu”, que también alcanzó una valoración de mil millones de dólares.
Esto crea un efecto inflacionario tóxico: la capitalización de mercado sigue siendo alcista, la cantidad de dinero en circulación sigue siendo la misma, pero las altcoins siguen cayendo.
En pocas palabras: el tamaño del pastel sigue siendo el mismo, pero cada día más personas intentan tomar una porción.
Todo esto ha llevado a, o ya ha causado, una crisis de liquidez, donde el mercado está inundado de dinero, pero la tasa de crecimiento de la capitalización de mercado es significativamente menor que la tasa de inflación.
Además, la porción del pastel que pertenece a las altcoins se está reduciendo a medida que más participantes toman un bocado, mientras que la porción de BTC permanece intacta con un solo "comedor".
Análisis técnico:
A pesar del colapso, la caída sigue una estructura correctiva. Según los últimos datos, la posibilidad de que la tendencia termine en una formación de "cuña" sigue sobre la mesa, lo que llevaría a un movimiento ascendente final.


