Cada año, los trabajadores migrantes envían miles de millones de dólares a sus familias en países en desarrollo. Y cada año, intermediarios como Western Union o los bancos tradicionales se quedan con un 5% o 7% de ese dinero en comisiones y tipos de cambio abusivos. Es, literalmente, un impuesto a la gente que menos tiene.
La promesa original de Bitcoin era arreglar esto, pero con tarifas de red de $5, Bitcoin falló en este caso de uso específico.
Aquí es donde @plasma recupera la misión humanitaria de la criptografía.
Al ofrecer liquidación instantánea y tarifas que son fracciones de un centavo, Plasma permite que un trabajador envíe $50 y su familia reciba $49.99, no $45. Esa diferencia, que parece pequeña para un inversor occidental, es comida en la mesa para una familia en el sur global.
El valor intrínseco de $XPL reside en su capacidad para mover valor sin fricción fronteriza. Si logramos capturar incluso el 1% del mercado global de remesas, el volumen de la red sería astronómico. Invertir en infraestructura de pagos eficiente no es solo inteligente, es éticamente necesario. Plasma es la tubería financiera justa que el mundo necesita.
#plasma #Remittances #SocialImpact #FinancialInclusion #GlobalPayments #XPL


