Walrus y la arquitectura que sobrevive a su propia implementación:
Cuando toda la memoria del sistema vive dentro de una aplicación, esa aplicación se convierte en un punto único de fallo. Si cae, todo cae con ella. Separar ejecución y memoria cambia la ecuación. El software puede fallar, actualizarse o incluso desaparecer, pero el sistema como entidad económica continúa existiendo porque su estado no se pierde. Esto no elimina el riesgo, pero lo redistribuye. Y los sistemas que distribuyen el riesgo tienden a durar más.

